Consejos para una vida familiar armoniosa

Familia
La familia
Las personas vivimos en comunidad. Somos seres sociales y para nuestro desarrollo personal tenemos que establecer múltiples relaciones con los demás. La familia es un claro ejemplo de ello. Establecer dentro del grupo familiar un adecuado clima de convivencia, caracterizado por unas relaciones afectuosas, de respeto y de comprensión entre sus miembros, facilita el crecimiento de la autoestima.
Uno de los elementos fundamentales para fomentar buenas relaciones es la comunicación, ahora bien, comunicarse no es tarea fácil.
Establecer un patrón de comunicación adecuado empieza por una habilidad básica: “la buena escucha”. Es importante conversar con tu familia y contarse proyectos, preocupaciones y experiencias. Para que las interacciones que se establezcan en el grupo familiar sean equilibradas y permitan una comunicación clara y mutuamente influyente todos debemos poder expresarnos y ser escuchados. A veces, la comunicación que establecemos es en un único sentido, lo adecuado es que se realice en las dos direcciones. Cuando no haya acuerdo, es básico entender cómo se siente cada uno y aceptar las emociones de los demás, aunque no las compartan.
También es importante expresar los sentimientos, de manera verbal y gestual.
La comunicación y la expresión del afecto te permitirán ir construyendo una cotidianeidad armoniosa. Este debe ser el objetivo, lograr buenas relaciones, fomentar la confianza y vivir en armonía.

Consejos

Cuando estás con tu familia trata de conectarte con cada uno de los integrantes, conversa, dales un abrazo, comparte.
Procura tener un tiempo en familia al menos una vez a la semana.
Procura tener al menos una comida al día junto con los familiares con los que convivas. Esto es importante para mantener la confianza.
Es necesario que todos se apoyen los unos a los otros.
Ante situaciones de enojo o estrés NUNCA permitas que tu ira salga..
No se griten los unos a los otros, hace la vida más estresante. Cuando quieras expresar algo, mira en tu interior y trata de entender tus verdaderos sentimientos y los de tu familia. Puedes probar esto: a la hora de hablar con un miembro de la familia, le pedimos que se siente tranquilamente. Nunca se usa el “tú”. Usa mensajes con el “yo”. Cursi, tal vez, pero funciona.
Identifica las áreas de estrés y disgusto si las hubiere. Habla sobre ello y discute la forma de mejorar esos problemas. Al discutir los asuntos, evita culpar a otros, expresa en cambio sentimientos personales.
Nunca olvides que una familia en armonía es un gran sostén en la vida.

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