Siete Pasos para Dejar de Somatizar (Primera Parte)

somatización
Tu cuerpo habla. La enfermedad puede ser la manifestación de una angustia o un sentimiento que no identificas o no puedes expresar. No ignores tus sentimientos, no los acalles.
Dicen que “El cuerpo grita lo que la boca calla”.
La Salud, DIVINO TESORO, no se puede comprar ni siquiera con toda la riqueza del mundo. Pero se logra alcanzar un buen nivel de salud mental y física cuando existe el real compromiso de tenerla. Con estos consejos, intentaremos lograr desencadenar un cambio mental usando el potencial de la fuerza interior, impulsada por un motivo, y alcanzar el éxito de la buena salud mental y física.
Así que decídete a vivir sano estrés, empieza ya a practicar nuestros consejos y verás cuánto mejora tu vida. Estas recomendaciones te ayudarán a mejorar tu estado de ánimo y tu salud
1. Primer paso: Dile no al orgullo
Decir no al orgullo, es uno de los principales ejercicios de sanidad interior que podemos accionar en nuestras vidas para poder experimentar sanidad.
El orgullo, nos hace sentir que nuestro “Ego” ESTÁ HERIDO, por cualquier circunstancia dolorosa que hayamos experimentado, y sentimos que nuestro dolor es tan grande, que no podemos resistirlo, pero mientras más orgullosos seamos, y más sensibles, con respecto a nuestro “Ego”, más difícil será el proceso de sanidad en nuestra vida, y más fácil será que nuestras heridas, empeoren.
El problema de las mayoría de la personas, es que no están dispuestas a aceptar, que algo les dolió, pero que ya deben superarlo, y continuar con sus vidas. En lugar de olvidar buscan un culpable externo y se resienten contra él. Así se complican tanto relaciones familiares como sociales.
La Sanidad Interior, nunca comenzara hasta que se empiece a poner la primera piedra para ello “El perdón”, y esta primera piedra no se podrá poner hasta que se derribe la muralla del Orgullo. Si no aprendemos a perdonar, jamás seremos personas sanas interiormente, porque la falta de perdón, conlleva a otras enfermedades internas en el corazón.
2. Segundo Paso: Dile No al Odio
En el seno del hogar, es donde mayormente nacen los conflictos, las heridas y los traumas infantiles, porque es el lugar donde convivimos la mayor parte del tiempo.
Esto se da porque cada miembro es muy diferente, y la mayoría de las personas no saben tolerar las diferencias, y les cuesta respetar la individualidad.
Sin embargo, no siempre el odio se manifiesta en el seno del hogar, porque muchas veces la persona herida, activa un sistema de alarma interno, en el que determina que nunca jamás permitirá, que otra persona le hiera, y aunque no puede olvidar, ni reparar el dolor que siente, por las heridas que le han causado sus familiares, toda amargura, odio, y resentimiento, la refiere hacia afuera del hogar, es decir, según ella, se lo perdona a su ser querido, a quien todavía ama, pero a ningún extraño se le podrá perdonar, simplemente, no permitirá jamás ni nunca que hieran sus sentimientos.
Todo este odio, consciente e inconscientemente, lo transfiere a sus vinculaciones en general.
Parte de esta situación es la que ha contribuido, en el incremento acelerado del divorcio a nivel mundial, simplemente, la gente no quiere que le hiera un extraño, no quiere comprometerse a tener una familia, para que también la hieran como lo hicieron en su hogar materno.
SIN DUDA ALGUNA, TAMBIEN HAY MUCHISIMOS CASOS, EN LOS QUE LA PERSONA HERIDA ODIA A TODAS LAS PERSONAS QUE LE HAN HERIDO, lamentablemente, esto desencadena, males peores en la sociedad, pues nadie que odie a su propia familia, puede amarse así mismo , y mucho menos a las personas ajenas a su familia.
Estas personas necesitan sanidad interior más profunda que la del resto.
3. Tercer paso: Dile No al Miedo
Hay personas que no se permiten llenarse de Orgullo, y mucho menos de Odio, ellas deciden perdonar, pero reciben un ataque muy personal dentro de su corazón, y este ataque está fundamentalmente representado, por el temor a ser heridos, estas a diferencia de otras personas, cuando experimentan temor, no contraatacan para evitar heridas, simplemente, son susceptibles a las heridas, y también son susceptibles al temor.
El miedo, es uno de los enemigos numero 1, del ser humano, cuando experimentamos temor, podemos quedar enredados en su lazo, si no lo resolvemos a tiempo. Hay personas, que se han hecho esclavas del temor, y simplemente, no avanzan, porque el miedo les paraliza.
Parte de este temor, es retroalimentado, en la sociedad, ya que hay tanta maldad en el mundo que ya nadie confía en alguien más, nadie sabe cuando va a ser objeto de un robo, un secuestro, una violación, un fraude financiero, y todos estos temores que influencian a la sociedad, se incrementan notablemente, en las personas, que ya tienen miedos internos, producto de sus traumas infantiles.
4. Cuarto paso: Dile No a la Amargura
A veces el odio, el orgullo, el miedo, puede derivar en amargura.
También hay personas que supuestamente no odian, según ellos no son orgullosos, y aparentemente no tienen temor a nada, ni a nadie, pero la amargura, los está deteriorando todos los días, este tipo de personas, logran tener amistades, casarse y mantener matrimonios duraderos y tener hijos, pero todo a su al rededor lo vuelven un caos, como producto de sus amarguras, sus frustraciones se las transfieren a todo el que le rodea, no pueden conversar con sus hijos, conyugues, amigos, compañeros de trabajo y de estudio, sin que en sus temas de conversación, haga un desahogo, referente a sus penas, heridas y frustraciones.
La amargura genera mal humor, sinsentido, desvalorización de lo bueno. Y finalmente las personas que lo padecen terminan amargando a todos los que se involucran con ella, o simplemente reciben rechazo tras rechazo, porque nadie quiere estar junto a ellas, y esto les genera mayores razones para tener nuevas amarguras.
Este tipo de persona no sabe ni dar, ni recibir afecto, y esto desencadena mayor déficit de amor, cariño y ternura en los que les rodean, y en ella misma cada día crece esa necesidad de afecto, pero lejos de buscarlo, esta persona se queda sin recibir manifiesto de afecto, porque su amargura, le impide a otros acercarse a ella.
(continúa el viernes…)

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