Conócete a ti Mismo

Quien soy
¿Quién eres tú para ti?
Esa es la pregunta que debes hacerte para empezar a transitar el camino hacia una vida plena y satisfactoria.
Para empezar a sentirte bien contigo mismo y construir una vida agradable y saludable, debes comenzar por pensar quién eres, cómo eres, así podrás conocer y aceptar tus prioridades y tus deseos. Muchas veces los mandatos externos, tanto familiares como sociales, nos hacen comportar de acuerdo a patrones externos a nosotros mismos.
No importa qué creen o esperan los demás de ti, en este punto te proponemos descubrir y aceptar tu propia naturaleza y tus deseos. Así lograrás establecer un plan de vida realista y sin dobles caras, sin negarte lo que realmente eres y deseas, entonces el primer paso es preguntarte ¿quién eres tú para ti mismo?
Seguramente si te preguntas quién eres para los demás encuentras pronto la respuesta. Por ejemplo, si te preguntas ¿quién eres tú para tu pareja?, ¿quién eres tú para cada uno de tus hijos?, ¿quién eres tú para tu padre?, ¿quién eres tú para tu madre?, ¿quién eres tú para cada uno de tus hermanos?, ¿quién eres tú para cada uno de tus amigos?; seguro que se te ocurre una respuesta para cada una de estas preguntas.
Pero, ¿tienes una respuesta a la pregunta de quién eres tú para ti?
Si no la tienes, pregúntate ¿por qué no la tengo? Probablemente estás viviendo hacia afuera mucho más que hacia adentro; es decir tu preocupación de vida, incluso del sentido de tu vida, está en manos de los demás y no en las tuyas.
Entonces, ¿qué vida estás viviendo? ¿La tuya o la que los demás esperan de ti?
En este último caso, pregúntate acerca de ¿cuántas vidas estás viviendo? ¿Una para tu pareja; otra para tu padre y otra para tu madre; otra para tus hijos; otra para tus hermanos y otra para tus amigos? Estaremos de acuerdo en señalar que cada uno de ellos espera de ti algo distinto por lo que es evidente que tú no puedes contentarlos a todos, y por la misma razón, tampoco estás contentando a ninguno de ellos en particular.
Pero lo peor no es esto. Lo peor es que, al estar viviendo las vidas que los demás esperan de ti, la única vida que no vives es la tuya, y sin vivir la tuya no hay vida. Hay escenario, teatro, personajes, tipos de trama, escenas que no pueden ser auténticas y, al final se va el público y cuando te quedas sólo, finalizada tu actuación, no hay otra cosa que un gran vacío.
Es el vacío de tu alma que siempre está ahí, esperando que un día te acuerdes de ella para mostrarte tu auténtico poder.
Tu alma es tu esencia, es decir tu “auténtico yo”. Es el único lugar en el que eres tú mismo, con absoluta independencia respecto de los demás.
Entonces dime una cosa: ¿cuántas vidas y cuántos personajes representas a diario? ¿Cómo te sientes al finalizar cada una de tus actuaciones? ¿Quién eres?¿Eres ese esposo(a) o amante; o este otro? ¿Eres ese padre o madre; o este otro? ¿Eres es hijo(a) o este otro? ¿Eres ese hermano(a) o este otro? ¿Eres ese amigo(a) o este otro?
¿Te has parado a pensar en la energía que derrochas a diario en cada una de tus actuaciones? ¿Cómo crees que la canalizas si tras tanto esfuerzo nunca estás satisfecho? ¿Qué pasaría si fueras fiel a ti mismo? ¿Qué pasaría si estuvieras en tu propia esencia? ¿Crees que si fueras tú mismo gastarías tanta energía? ¿Cómo crees que la canalizarías y aprovecharías si consiguieras ser tú mismo?
Hazte la pregunta de ¿quién eres tú para ti?, y esta vez escucha tu propia respuesta.

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