La clave de las relaciones armoniosas

Relaciones Armoniosas
Había una vez una pareja, que había estado casada por cuarenta años. El hombre estaba preocupado por su mujer porque notaba que ella estaba perdiendo el sentido del oído. Ella no le creía cuando él se lo decía. Entonces él fue a su médico y le comentó su preocupación. Le preguntó si existía alguna forma de comprobar su sospecha y probarle a ella que necesitaba algo que la ayude a escuchar mejor.
El médico le comentó sobre un ejercicio para checkear cuán mal oía la esposa. Le aconsejó llamarla en voz baja desde una distancia de 18 metros. Si su esposa le contestaba significaba que su esposa oía bien. Si no, él debía acercarse y probar otra vez desde 15 metros de distancia, y si no obtenía respuesta debía intentar otra vez reduciendo la distancia tres metros, y así hasta estar a tres metros.
El hombre volvió a su casa dispuesto a hacer la prueba. Cuando llegó su esposa estaba en la cocina.
“Querida, ¿qué hay para cenar hoy?”, preguntó desde una distancia de 18 metros. No hubo respuesta.
“Querida, ¿qué hay para cenar hoy?”, preguntó desde una distancia de 15 metros. No hubo respuesta. Se inquietó, se daba cuenta de que tenía razón.
“Cariño, ¿qué hay para cenar hoy?”, preguntó nuevamente a 12 metros de distancia. Su mujer no contestó. El hombre intentó nuevamente acercándose, sin éxito.
Amor!, ¿vas a cocinar algo para la cena?, le preguntó a una distancia de tres metros.
“Cariño, ¿qué te pasa?, ¿por qué gritas?, le dijo su esposa con tranquilidad, “¡te contesté cinco veces que estoy preparando pasta para la cena!”
Oops!
Algunas veces estás tan seguro, tan convencido que la otra persona está en falta, está equivocada, de que debiera cambiar, y de qué no te escuchan. Sin embargo, ésta puede ser una perspectiva sesgada, que sólo toma en cuenta tu punto de vista, y no es compartida por la otra persona o el resto del mundo. Podría tratarse de que tú no estás escuchando a la otra persona. O que te manejas con un doble standard de exigencias, distinto para ti que para los demás. Sólo necesitas es un poco de auto-reflexión, auto-diálogo.
Cuando estamos tan seguros de nuestras creencias, cuando nos aferramos a ellas sin una base razonable, nos cerramos. Perdemos nuestra independencia de un pensamiento libre, de pensamiento objetivo, con capacidad de análisis. Cada generación transmite sus creencias a la siguiente. Esto no significa necesariamente que todas son ciertas. Es prudente a veces para poner tus propias creencias a prueba, y quizás así obtengas una perspectiva diferente, y logres que mundo nuevo se abra para ti.
Un punto de vista es una noción subjetiva. Depende de tus creencias, las circunstancias, la situación y tu proceso de pensamiento. Para entender el punto de vista de otra persona, se requiere un cierto grado de esfuerzo para ponerte en sus zapatos, para ver el mundo a través de sus ojos, para escuchar los sonidos a través de sus oídos. Entonces, podrás descubrir tú mismo lo que hay para la cena en el primer intento.

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