El sufrimiento proviene de tu percepción (Sí, es tu culpa!)

Sufrimiento limpia¿En cuál de estas afirmaciones crees?
¿”Ojo por ojo, diente por diente” o ” Vive y deja vivir “?
No importa qué contestaste, tu respuesta se basó en tu sistema de creencias. Sin embargo, si le preguntas a 20 personas, no todos responderán lo mismo, ya que cada uno se basará en sus “filtros” para ver las cosas, su experiencia y su propio sistema de creencias.
Tu mayor fuente de dolor proviene de no ver hasta qué punto tus creencias te limitan. Creer que lo que sientes se basa en ” hechos”, es una mentira. Lo que sientes se basa en tu percepción de los hechos.
El sufrimiento no proviene de los hechos, sino de tu percepción de los hechos; es el significado que le das a lo que estás procesando en ese momento.
Tu cerebro recibe datos a través de los cinco sentidos. Tu mente luego procesa los datos y atribuye significados basados en un sistema de creencias, que te has pasado años construyendo (aunque probablemente no de manera consciente). Es a este sistema de creencias al que me refiero cuando utilizo la palabra “filtro”. Tu mente utiliza estos “filtros” creados por el ego para elaborar tu percepción del mundo – creando tu realidad, estos “filtros” son exclusivamente tuyos y una parte de tu personalidad.
El primer paso para un pensamiento desafiante comienza con ser consciente de tu “filtro”.
Recuerda que el principal componente de tu realidad es tu percepción. ¿Cómo te sientes al pensar que tu realidad es tu propia obra?
Tratar de convencer a alguien de que no vio, escuchó o sintió lo que creyó ver, escuchar o sentir es tan efectivo como sumergir la cabeza de un caballo en el agua para que beba.
Nadie puede hacerte pensar, sentir, ni ver nada; eres tú el que te infringes dolor a ti mismo, tal como te revelará la siguiente historia:
Dos chicas de la universidad eran mejores amigas, todos los viernes por la noche salían a comer juntas. Sin embargo, un viernes María dijo a Sara que no se sentía bien y quería suspender la cena. Sara, pensó “no hay problema”, y esa noche fue a buscar comida para llevar a su restaurant favorito. Cuando llegó al restaurant, Sara se sorprendió al ver a María cenando con otra chica, no podía creer lo que veía. Deseosa de salir de allí antes de que María la viera, con lágrimas en sus ojos se fue corriendo del restaurante.
Todo el fin de semana, Sara le dio vueltas a la escena en su mente una y otra vez, sintiéndose dolida y traicionada. Finalmente, llegó a la conclusión de que María había perdido interés en su amistad. Devastada, Sara apenas durmió todo el fin de semana, pensando cómo iba a enfrentar a María el lunes y se preguntaba qué pasaría con su amistad.
Llegó el lunes, pero antes de que Sara tocara el tema, María le dijo que su hermana, que vivía en Europa la sorprendió la noche del viernes en su escala de regreso a Londres. Se lamentaba porque estaba muy feliz de ver a su hermana, pero como se sentía enferma no pudo disfrutar el encuentro.
¿Puedes imaginar el alivio de Sara? ¿Puedes también ver cómo ella sufrió innecesariamente?
Cuando vio a María el viernes, Sara no sólo procesó los hechos, les dio significado a los mismos, y llegó a ver rechazo y abandono potenciales. Una vez que los hechos se aclararon, ella le atribuyó un nuevo significado a la situación que la hizo sentir mejor.
La parte preocupante es que ella controlaba ese significado todo el tiempo! Y … así también lo haces tú en tu vida.
¿Cuántas veces has sacado una conclusión equivocada? ¿Cuántas horas, días o años has sufrido?
Al estar aferrado a tu sistema de creencias de manera rígida disminuyes tu poder.
Cada momento de tu vida es una oportunidad para el crecimiento – encuentra crecimiento en todas tus emociones, aunque sea doloroso. Acepta tus emociones sin juzgar. Con sólo estar consciente de cómo te sientes, tu resistencia se desvanecerá y tu dolor se alejará.
Al darte cuenta de que otra persona te ” lastima ” tu puedes resignificar tus reacciones si te alejas de tu sistema de creencias, así reduces la carga emocional que tienen sus acciones sobre ti.
Si realmente empiezas a pensar de manera desafiante, también podrás tomar estas experiencias como una importante lección de vida. A veces, las situaciones en las que alguien que amas te daña tomadas de este modo te permiten ver otros elementos en el comportamiento de esa persona y te enfrentan a algo que no ves de ti mismo y generan así un crecimiento interno.
Esta manera de pensar te ayudará a controlar en qué medida los “hechos” te afectan. Sentirás alivio y gratitud cuando te des cuenta de que tienes el poder de sentir de la manera que quieras; perderás el miedo y te sentirás más libre.
La próxima vez que te encuentres enojado o herido por las acciones de otra persona, considera las siguientes preguntas.
1. ¿Qué es lo que esa persona entiende sobre la situación desde su perspectiva?
2. ¿Podría su comportamiento tener origen en una inseguridad que esa persona arrastra de toda la vida, desde que era un niño?
3. ¿Puedes ver o sentir el niño herido en esa persona? ¿Está buscando amor y reconocimiento, aún con sus tácticas poco aceptables?
4. Y lo más importante, ¿qué has aprendido de esta experiencia?
5. ¿Has alimentado tus creencias limitantes?, ¿o te has alejado de ellas y te has permitido crecer?

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *